Creerse lo que no es

Aposta o sin querer, desarrollamos ciertas creencias que no son ciertas. Algunos son causadas por sesgos intrínsecos a nuestra naturaleza, otras no. Aquí van algunas de ellas, sacadas de fantásticos libros que os recomiendo…y algunas de cosecha propia.

Creer que tu físico de los 18 es para siempre. Si bien hay excepciones, gente como Fernando Torres que rejuvenece y se fortalece con los años, para la mayoría de los mortales basta echarse unas carreras o tomarse unas copas para comprobar que nuestro otro yo de antes era pura energía, y el de ahora más sabio, pero no más fuerte.

De energía caótica está formado el cosmos. El universo no es racional, aunque pensar que sí es común. Pero demasiado limitante para algo de lo que sabemos tan poco. ¿Está regido por leyes físicas? Sí, pero no siempre se cumplen.

Agujero de gusano, fuente: space.com

Otro clásico: Creer que tomamos decisiones mejores que el resto, ¡soy un gran conductor! Este sesgo lo explica en detalle nuestro amigo Kahneman.

Y otro. Creer que dejarse llevar es lo mejor. Un tiempo puede ser, a la larga todos necesitamos una brújula. Sin ella, sin unos puntos de referencia claros (anclas) y unos profesores buenos, es probable que tengamos caigamos en errores de base. Incluso más que un mono que elige de forma aleatoria.

¿No me crees?, ¡pruébalo tú mism@! Elige el tema y haz el test.

Por cierto, sí, el test y la genialidad de Gapminder es obra de suecos.

Muchas veces pensamos que la inspiración es ciencia infusa. Aunque a veces viene tras unos días de descanso, la inspiración suele venir trabajando. Que se lo digan a Sabina y Leiva, por ejemplo.

O creer que la tecnología se desarrolla de forma lineal. ¡Nooooo!

La tecnología se desarrolla de forma exponencial, ¡carajo de los carajos!

Por ello, no luchemos contra su adopción, porque la inteligencia artificial (IA en adelante) y los robots de Elon han venido para quedarse. Simplemente, luchamos por integrarla de manera ética, moral y justa.

Eso sí no todo es tecnolog-IA . Caer en que el progreso mata a la historia es otro error común. Para saber donde vamos, hemos de saber dónde venimos. Es más, los ideales de grandes pensadores, como los estoicos Séneca y Marco Aurelio prevalecen (bien resumidos en Invicto). Por algo será.

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